Cemento: el material más destructivo en la Tierra. La Fiebre Gris 1 de 2

Fuente: Portal Libertario OACA/ The Guardian/P. Herakleo/La Tarcoteca                                                                                                                               11 Mar 2019 03:53 PM PDT

Cemento: el Material más Destructivo en la Tierra. La Fiebre Gris (I/II)- The Guardian

Después de leer este artículo os cambiará la visión sobre el cemento y su uso político como elemento central de la política económica al nivel en importancia del dinero. El rotativo inglés The Guardian ha publicado en su Semana del Cemento de una serie de artículos que han levantado ampollas en el sector de la construcción. En el artículo de Jonathan Watts el título deja claro un hecho: el cemento es el material más destructivo de la tierra. Demoledor, largo pero fácil de leer. Por su extensión lo publicaremos íntegro en dos tandas.

<<Después del agua, el hormigón es el material más utilizado del planeta.

<<Es posible que el cemento supere la masa de carbono combinada de todos los árboles, arbustos y matorral del planeta

<<Aunque el problema es mayor que el del plástico, a menudo se percibe como menos grave.

En la primera nos ofrecen un acercamiento bastante aproximado al problema tanto de la construcción desaforada, la destrucción de ecosistemas, la dependencia económica generada y corrupción política y mafiosa asociada, una tétrada indisoluble.

En la segunda los tres ejemplos más evidentes y actuales de países enloquecidos por la fiebre gris en los que se muestra claramente los efectos anteriormente mencionados, Japón, China y Brasil. Más de unx se sorprenderá de lo que sucede cuando se compara el desarrollo económico con el desarrollo contructivo, sobre todo las consecuencias cuando decae.

Cabe recordar que nuestro futuro como especie no pasa por dominar la tierra, sino por vivir en harmonía con lo vivo. Para ello debemos abandonar muchas ideas obsoletas. Una muy clara es nuestro ideal de hogar, y por extensión de la ciudad de cemento y ladrillo. A pesar de que son muy buenos materiales de construcción los problemas derivados de su uso son acumulativos; su problema es la propia acumulación. Atajarlo de una forma permanente requiere utilizar materiales no acumulativos. Por ahora los único materiales que ofrecen esta capacidad son las maderas, que a demás fijan carbono y son fuente de energía. Casas, locales, edificaciones y barrios en constante regeneración y recambio. Al tiempo.

Salud! PHkl/tctca

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Traducción tarcoteca – Concrete: the most destructive material on Earth – The Guardian 25.2.2019 por Jonathan Watts AQUI Segunda Parte

En el tiempo que tardas en leer esta frase, la industria global de la construcción habrá llenado más de 19.000 bañeras de cemento. En un solo día habría llenado prácticamente la Presa de las Tres Gargantas en China, las más grande del mundo. En un año, hay suficiente cemento para convertir en patio cada colina, valle, rincón y grieta de Inglaterra.

Después del agua, el cemento es la sustancia más utilizada en la Tierra. Si la industria del cemento fuese un país, sería el tercer país del mundo con más emisiones de dióxido de carbono en el mundo con alrededor de 2.800 millones de toneladas, solo superado por China y Estados Unidos.

Este material es la base del desarrollo moderno, proporcionando techo a miles de millones de personas, fortaleciendo nuestras defensas contra desastres naturales y proporcionando una estructura para el cuidado de la salud, educación, transporte, energía e industria.

Por medio del cemento es como intentamos domesticar a la naturaleza. Las losas nos protegen de los elementos. Mantiene lejos a la lluvia de nuestras cabezas, al frío de nuestros huesos y al barro de nuestros pies. Pero también entierra vastas extensiones de suelo fértil, obstruye ríos, ahogan hábitats y, actuando como una segunda piel dura como una roca, nos insensibilizan de lo que está sucediendo fuera de nuestras fortalezas urbanas.

Puede que ya hayamos superado el punto en que el hormigón pese más que la masa de carbono de todos los árboles y arbustos del planeta. En este sentido, nuestro entorno construido está dejando atrás al natural. Sin embargo, a diferencia de la naturaleza, el cemento realmente no crece, sino que su principal cualidad es endurecerse y posteriormente degradarse muy lentamente.

Nuestro mundo azul y verde se está volviendo cada vez más gris. Según un cálculo, es posible que ya hayamos pasado el punto donde el cemento supera la masa de carbono combinada de todos los árboles, arbustos y matorral del planeta. Nuestro entorno construido está, en estos términos, superando al natural. A diferencia del mundo natural, sin embargo, en realidad no crece. En cambio, su principal cualidad es endurecer y luego degradarse, extremadamente lentamente.

Todo el plástico producido en los últimos 60 años suma 8.000 millones de toneladas. La industria del cemento produce más que eso cada dos años. Pero aunque el problema es mayor que el del plástico, a menudo se percibe como menos grave. El cemento no es un producto derivado de los combustibles fósiles, no aparece en el estómago de ballenas y gaviotas. Los doctores no están descubriendo restos de cemento en nuestra sangre, tampoco lo vemos enredado en árboles ni forma grandes masas sólidas subterráneas en las alcantarillas. Con el cemento, sabemos en qué punto estamos. O para ser más precisos: sabemos a dónde está yendo: a ningún lado. Por eso precisamente hemos llegado a depender de él.

El cemento es adorado por su peso y resistencia. Por eso sirve como fundación de la vida moderna, conteniendo la naturaleza, los elementos y entropía a la vez. El Panteón y el Coliseo de Roma son la prueba de la durabilidad del cemento.

Cuando se combina con acero, es el material que garantiza que nuestras presas no revienten, que nuestros bloques de viviendas no caigan, nuestras carreteras no se doblen y nuestra red eléctrica permanezca conectada.

Consecuencias del exceso de Cemento

La solidez es una cualidad particularmente atractiva en un momento de cambio desorientador. Pero, como cualquier otra cosa “buena”, en exceso puede crear más problemas de los que resuelve. En ocasiones es un firme aliado, en ocasiones un falso amigo, el cemento puede resistir a la naturaleza durante décadas y después, de pronto, amplificar su impacto. Sirvan de ejemplo las inundaciones en Nueva Orleans tras el Huracán Katrina y en Houston tras Harvey. En ambos casos, el cemento empeoró la situación porque las calles urbanas y suburbanas no pudieron absorber la lluvia y los desagües demostraron ser totalmente inútiles para las nuevas situaciones extremas que vive un clima perturbado.

El hormigón también magnifica el clima extremo del que nos protege. Tomando todas las fases de la producción, el cemento es responsable de entre el 4% y el 8% del dióxido de carbono (CO2) mundial. Entre materiales, solo el carbón, el petróleo y el gas son fuente más grande de gases de efecto invernadero.

Pero otros impactos medioambientes son todavía más incomprendidos. El cemento es un monstruo sediento que consume casi una décima parte del uso de agua industrial. Esto a menudo tensa el suministro de agua para beber y regar porque el 75% de este consumo se da en regiones en sequía o con estrés hídrico.

En las ciudades, el hormigón también contribuye al efecto ‘isla de calor’ al absorber el calor del sol y atrapar gases expulsados por los vehículos y los aparatos de aire acondicionado –aunque al menos es mejor que el asfalto–.

Por otro lado, el cemento empeora el problema de la silicosis y otras enfermedades respiratorias. El polvo de las reservas y mezcladoras de hormigón levantado por el viento representa hasta un 10% de las partículas gruesas que asfixian a Delhi. Las canteras de piedra caliza y fábricas de cemento a menudo también son fuente de contaminación, junto a los camiones que transportan los materiales hasta los lugares de construcción. A esta escala de producción, incluso la adquisición de arena puede ser catastrófica –destrozando muchas de las playas y cursos de los ríos del mundo–. Además, esta forma de minería tiene ahora cada vez más presencia del crimen organizado y grupos asociados a violencia y asesinatos.

Crisis de la biodiversidad

Esto se relaciones con el impacto más grave pero menos comprendido del hormigón, que es que destroza infraestructura natural sin reemplazar las funciones ecológicas de las que depende la humanidad para la fertilización, polinización, control de inundaciones, producción de oxígeno y purificación del agua.

El cemento puede impulsar nuestra civilización [a su civilización capitalista], hasta los 163 pisos de altura en el ejemplo del rascacielos Burj Khalifa en Dubai, creando un espacio habitacional fuera del aire. Pero también impulsa la huella humana, esparciendose a través de la tierra fértil y los asfixiados hábitats. La crisis de la biodiversidad, que muchos científicos creen que es una amenaza tan grande como el caos climáticose debe principalmente a la conversión de áreas silvestres a la agricultura, los polígonos industriales y los bloques residenciales.

Connivencia generalizada

Durante cientos de años, la humanidad ha estado dispuesta a aceptar este inconveniente ambiental a cambio de los beneficios indudables del cemento. Pero ahora el equilibrio puede estar inclinándose en la otra dirección.

El Panteón y el Coliseo en Roma son un testimonio de la durabilidad del mortero, que es un compuesto de arena, agregados (generalmente grava o piedras) y agua mezclada al horno con un aglomerante de cal. La moderna forma industrializada del aglutinante, el cemento Portland, fue patentada como una forma de “piedra artificial” en 1824 por Joseph Aspdin en Leeds. Más tarde, se combinó con barras de acero o malla para crear hormigón armado, la base de los rascacielos art deco como el Empire State Building.

Ríos de cemento se vertieron después de la segunda guerra mundial, cuando el hormigón ofreció una forma barata y sencilla de reconstruir las ciudades devastadas por los bombardeos. Este fue el período de arquitectos brutalistas como Le Corbusier, seguido de las futuristas y libres curvas de Oscar Niemeyer y las elegantes líneas de Tadao Ando, ​​por no mencionar una legión cada vez mayor de represas, puentes, puertos, ayuntamientos, campus universitarios, centros comerciales y aparcamientos uniformemente sombríos. En 1950, la producción de cemento era igual a la del acero; en los años posteriores, se ha multiplicado por 25, más de tres veces más rápido que el acero.

El debate sobre la estética ha tendido a polarizarse entre tradicionalistas como el infame Príncipe Carlos, quien condenó al brutalista Tricorn Center de Owen Luder como un “bulto mohosos de caca de elefantes”, y los modernistas que vieron el cemento como un medio para hacer que el estilo, el tamaño y la fuerza sean asequibles para las masas.

Las políticas del hormigón

Las políticas del hormigón son menos divisivas, pero más corrosivas. El principal problema aquí es la inercia. Una vez que este material une a políticos, burócratas y empresas de construcción, el nexo resultante es casi imposible de deshacerse. Los líderes de los partidos necesitan donaciones y sobornos de las firmas de construcción para ser elegidos, los planificadores estatales necesitan más proyectos para mantener el crecimiento económico y los jefes de construcción necesitan más contratos para mantener el dinero en circulación, al personal ocupado y una alta influencia política. Aumentando el entusiasmo político por la autopreservación perpetúa a sí mismo por medio de proyectos de infraestructura y eventos como los Juegos Olímpicos, la Copa del Mundo y exposiciones internacionales dudosos desde el punto de vista ambiental y social.

Para saber más

///Guardian concrete week | Cities | The Guardian feb-mar 2019

What you can do to reduce the destructive impact of concrete – The Guardian 2.3.2019

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