Boris Johnson consigue empeorar situación de mujer británica presa en Irán

Fuente: El Diario/The Guardian/Saeed Kamali Dehghan/Rajeev Syal
13/11/2017 – 17:55h
El ministro de Exteriores dijo que la mujer británica-iraní estaba en Irán enseñando periodismo. La familia asegura que estaba allí de vacaciones
El régimen iraní ha utilizado las declaraciones de Johnson como una prueba de que Zaghari-Rarcliffe estaba realizando actividades ilegales, por lo que podría ampliar en cinco años su pena de prisión
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Protesta por la liberación de Nazanin Zaghari-Ratcliffe, trabajadora de una organización benéfica encarcelada en Irán desde abril de 2016 KIRSTY O’CONNOR/EFE
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Nazanin Zaghari-Rarcliffe recibió entre lágrimas y furia unas declaraciones poco acertadas hechas por Boris Johnson. El ministro británico de Exteriores comentó las razones por las que esta mujer visitó Teherán y las autoridades iraníes han utilizado sus palabras para justificar su encarcelamiento, según explicó su marido este domingo.

Durante una llamada telefónica, Nazanin dijo a su esposo Richard Ratcliffe que se había encontrado unos bultos en los pechos que requerían una ecografía, también que su estado mental se había deteriorado y que ahora estaba “al borde de un ataque de nervios”. Explica que ella se siente traicionada por las mentiras que el sistema iraní había contado sobre sus actividades y también atacó a Johnson por intentar evitar el problema. “Está enfurecida con la Guardia Revolucionaria (iraní), pero también con el ministro de Exteriores, que ha tirado todo al traste”, cuenta Ratcliffe.

Añadió que al ver la intervención de Johnson en el comité parlamentario de Exteriores, en el que erróneamente dijo que ella estaba en Teherán enseñando a periodistas, Zaghari-Ratcliffe estaba “enfurecida con sus comentarios iniciales, y enfurecida por las imágenes en las que evita la pregunta”.

Los medios iraníes percibieron las declaraciones de Johnson como una confesión y se cree que, a causa de dichas palabras, Nazanin se arriesga a otra pena de cinco años más de prisión.

A pesar de la frustración que estos acontecimientos han producido en su mujer, Ratcliffe añadió que había mantenido una charla telefónica positiva con Johnson en la que el ministro de Exteriores le aseguró que “sentía mucho lo que Nazanin estaba sufriendo”. Sin embargo, Ratcliffe no se sumó a las persistentes voces que piden la dimisión del ministro, diciendo que desde su punto de vista “no se defienden los intereses de Nazanin con más inestabilidad”.

“Al igual que Tulip Siddiq es el diputado de (la circunscripción donde vivía) Nazanin, y ha presionado al Gobierno, Boris Johnson es el ministro de Exteriores de Nazanin, su voz de Gobierno en un cara a cara con Irán. Los dos jugarán un papel crucial en las próximas semanas en la defensa de Nazanin para que finalmente pueda regresar a casa”.

La llamada de veinte minutos era la primera conversación que Ratcliffe había mantenido con el actual ministro de Exteriores o su predecesor, Philip Hammond, desde que Zaghari-Ratcliffe fue encarcelada en abril de 2016. Contó también que el ministro y él acordaron reunirse en los próximos días.

La decisión de Ratcliffe de no pedir la dimisión de Johnson dio un respiro al ministro en otro complicado domingo, después de que el ministro Michael Glove se arriesgase a enardecer un poco más la situación al decir que no sabía por qué Zaghari-Ratcliffe había estado en Teherán.

¿Por qué está en prisión?

Mientras defendía al ministro de Exteriores en el programa de la BBC Andrew Marr Show, preguntaron a Gove sobre lo que pensaba que Zaghari-Ratcliffe estaba haciendo en Irán cuando fue arrestada. “No lo sé. Una de las cosas que quiero puntualizar es que no hay ninguna razón por la que ella deba estar encarcelada en Irán hasta donde yo sé”.

Los comentarios de Johnson contradijeron la posición oficial del Gobierno de que ella estaba allí de vacaciones. Cuando Marr le dijo que el marido de la encarcelada había asegurado que estaba allí de vacaciones, Gove respondió: “Tomo por ciertas las palabras de su marido. Es su familia quien debería saberlo”.

Zaghari-Ratcliffe, de 38 años y directora de proyecto de la Fundación Thomson Reuters, ha estado en prisión desde que fue arrestada en Teherán en abril del año pasado. La trabajadora de esta organización benéfica fue acusada de conspirar para derrocar al régimen, algo que ella niega, y después sentenciada a cinco años de prisión.

Según nuevas informaciones sobre su situación, Ratcliffe también reveló que la llevaron al hospital el sábado después de encontrar bultos en sus pechos. “Llevaron a Nazanin al hospital de Iran Mehr para ver a un especialista y realizarle una eco”, explica. “Tenía nuevos bultos en los dos pechos. Se había estado quejando de fuertes dolores en los últimos meses –los senos le han estado doliendo desde el quinto mes de su detención. Antes de esto, el ginecólogo de la prisión le había hecho una mamografía no concluyente”.

El especialista le ha dicho que cree que los bultos son benignos, pero que habría que vigilarlos de cerca.

Ratcliffe también ha asegurado que su mujer le ha contado que está fuera de sí. “Pierde los nervios por la cosa más pequeña. Todo le molesta, pero es incapaz de saber por qué se enfada tanto”. Añade que Nazanin “no tarda en sentirse como si los demás estuvieran conspirando contra ella. Está muy deprimida y no puede lidiar con todo esto”.

“Me ha dicho que se siente continuamente inquieta y descentrada, incapaz de concentrarse en algo como leer. Este fin de semana volvió a decir que estaba al borde de un ataque de nervios, que tiene una sensación constante de no saber bien qué hacer”.

Johnson pide disculpas

La semana pasada, las disculpas presentadas por Boris Johnson no resultaron muy convincentes. El ministro dijo que lamentaba que sus palabras hubieran sido “malinterpretadas”. En una comparecencia en la Cámara de los Comunes este lunes, Johnson fue más lejos. Primero, dijo que el Gobierno no tiene dudas de que Nazanin Zaghari-Rarcliffe estaba en Irán de vacaciones cuando fue detenida. Luego pidió disculpas por sus declaraciones anteriores por no ser lo bastante claras: “Pido disculpas a Zaghari-Rarcliffe y su familia si, sin pretenderlo, les he causado más dolor”.

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