Ana Rosa, Puigdemont y Comín. Huele que apesta

Fuente: Iniciativa Debate/Pepito Grillo                                                             

Estás en un acto público, tienes a todos los periodistas detrás, y pegado a tu cogote, con la cámara con el piloto encendido tienes a Fernando Hernández, un reportero gráfico al que conoces perfectamente, y como eres un ingenuo que usa ‘Signal’ por pura casualidad, enseñas bien el móvil encuadrando mensajes recibidos cada 10 minutos y que en conjunto resultan demoledores y un premio gordo para cualquier periodista que se precie. O Toni Comín, el exsocialista, es gilipollas, o nos quieren tomar por gilipollas a todos. Pero o es una cosa o es la otra, y yo apostaría casi sin ninguna duda por la segunda. Y encima van a tener razón.

Lo que más me fastidia es que la que ha conseguido rentabilizar el paripé (presuntamente, claro) sea Ana Rosa, la estafadora del negro y la solidaria de la sicav. La que va por ahí dando lecciones de licitud y dignidad, cuando es uno de los personajes más oscuros y detestables de este podrido país, y uno de los que más tendría que callar, de no ser que, obviamente, su trabajo no fuera precisamente mantener la farsa al servicio de la causa oligárquica.

Resumiendo, que tampoco merece el caso mucha más atención: o esto es un montaje o se parece mucho. Las cosas no han salido como algunos –que no estaban demasiado bien informados– esperaban y tampoco han salido como otros tenían previsto. Y visto lo visto la solución es desmoralizar al conjunto de la población soberanista a cuenta de un personalismo más o menos justificado. Que funcione o no dependerá de esa parte de la sociedad catalana que mantiene el objetivo y siempre ha estado al margen de los políticos.

El caso es que pinta mal, como mal huele, cuando no apesta, todo lo que está ocurriendo en los últimos meses, tanto en España como en Cataluña. Y lo único que me gustaría es que al menos una parte significativa de la sociedad no se dejara llevar por sectarismos ni fanatismos de ningún tipo y actuara según las evidencias y según su criterio, en todos los sentidos, para poder seguir creyendo en algo.

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