60 consejos para dar una conferencia y una petición desesperada

Fuente:  SCIENTIA/ José Manuel López Nicolás                                            11.06.18

En este curso que ahora acaba habré impartido casi un centenar de conferencias. Todas las preparo con gran minuciosidad. Para ello sigo 60 pautas, consejos o directrices. Llamenlos como quieran. Hace unos años una gran divulgadora, Margarita Tortosa, profesora del I.E.S. José Planes de Murcia, me pidió que los plasmara por escrito. He tardado un tiempo pero por fin me he decidido a contárselos por si les pueden servir de ayuda para preparar sus charlas. Eso sí, a cambio del curro que lleva escribir este post al final del mismo les hago una petición desesperada.

Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.33.11

Pero antes de mostrarles mis “consejos” quisiera hacer dos comentarios. En primer lugar, y aunque lo emplearé a lo largo del texto para una mejor comprensión, no me gusta el concepto “consejo”. Cada uno de nosotros tenemos un estilo y puede ser que una pauta que yo utilice no sea válida para ustedes. De hecho en este “post” no pretendo decirles lo que deben hacer, sino lo que yo hago. Luego ustedes deciden qué hacer con cada uno de los “consejos”. Además, yo no soy un experto en comunicación oral… solo me limito a plasmar por escrito las pautas que yo sigo. Por esta razón el articulo está escrito en primera persona. Prefiero decir “Yo hago esto” a “Hay que hacer esto”.

En segundo lugar también quiero decirles que estos 60 consejos son fruto de mi experiencia de muchos años dando conferencias. No tienen nada que ver con los consejos que les hubiera dado cuando comencé en el mundo de la divulgación científica… y seguro que con el tiempo cambiaré muchos de ellos.

No me enrollo más. Ahí van las 60 pautas que yo sigo para dar una conferencia.

  1. Desde el primer momento dejo claras las condiciones de la conferencias (desplazamiento, alojamiento, honorarios, etc.). Lo ideal sería que el organizador te las dijese sin tener que preguntar, pero eso no siempre ocurre. Mejor hablar estas cosas en el primer contacto para evitar luego malos entendidos. Como dicen en tierra “más vale una vez colorao que cien amarillo”.
  2. Varío los temas de los que hablo. A veces lo hago de alimentación, otras de mi línea de investigación, en ocasiones de enfermedades raras, otras de la presencia de la ciencia en lugares donde no se la espera…pero eso no significa que no se puedan repetir conferencias. Hay obras de teatro que se repiten todos los días durante años en la misma sala. ¿Y qué? El público cambia. Por eso no hay problema en impartir la misma conferencia si el espectador es diferente. Solamente hay que adaptarla en base al progreso científico y a los nuevos descubrimientos. ¿Y si la charla está colgada en internet? Evidentemente será más el público el que la haya visto, pero eso tampoco es un problema…¿o es que es lo mismo escuchar un disco de un grupo de música que ir a verlo en directo?
  3. El día que me invitan pregunto qué tipo de público me voy a encontrar. La profundidad de la conferencia dependerá de si voy a hablar ante investigadores, académicos, alumnos de instituto, público en general, etc. Si no sé a quién me voy a encontrar en la sala puede que la conferencia quede muy light o demasiado densa. Una vez preparé una conferencia sobre epigenética y metagenómica… y las caras de los compañeros de mis sobrinos eran un poema.
    Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.34.00
    Kit conferencia
  4. Llevo siempre un “kit conferencia”. Está compuesto por mi propio ordenador (así evito sorpresas de programas no descargados, tipos de letra no instalados, etc.), un adaptador con salida VGA y HDMI, un micrófono de solapa (los de mano o los de diadema siempre me dan problemas), un pasador de dispositivas con puntero laser, un USB y un disco duro extraíble. Sí, mi mochila parece el baúl de la Piqué.
  5. Uso mis redes sociales o mi blog para difundir la celebración del evento. Todos los que organizamos conferencias, jornadas, etc. sabemos lo importante que es para los responsables del evento llenar la sala… y lo difícil. Hay que apoyar al máximo.
  6. Aprende de los mejores. En el campo de la divulgación científica (y fuera de ella) existen muy buenos oradores. Me gusta ver sus conferencias por lo que cuentan y también por cómo lo cuentan. Por eso suelo visionar, libreta en mano, muchas charlas TED, Naukas, Ignite, etc. Siempre lo he dicho: “hay que copiar de los mejores e intentar mejorarlos”…casi nunca consigo lo segundo.1*HbMMtuRWrnC2E9N5tF9ZHQ
  7. Estudio muchísimo. Para tranquilizar al ponente, especialmente a los alumnos que van a hacer su defensa del Trabajo Fin de Grado o Fin de Master, los directores solemos decirles que son los que más saben del tema del que van a hablar. Mentira. Siempre hay alguien que sabe más que tú… y puede ser que una persona que sepa mucho más que yo aparezca en mi conferencia. Por eso debo estar al día de las últimas novedades en el tema del que voy a hablar. Aun así, no me obsesiono. Si alguien me quiere pillar en un renuncio lo va a conseguir pero como dice el Gran Wyoming: “se sufre pero se aprende”.
  8. Una conferencia no se trata de una exposición de dispositivas aisladas. Por eso le dedico mucho tiempo a pensar el hilo conductor de la charla. Es importantísimo que el público permanezca enganchado desde el principio hasta el final de la conferencia y que esta transcurra con fluidez. Para ello un buen hilo conductor es imprescindible.
  9. Una vez tengo el hilo pensado no me pongo a hacer dispositivas como un loco. Lo plasmo en una libreta. Cuando lo tengo todo claro diseño las dispositivas. Con esto ahorro mucho tiempo…que los días solo tienen 24 horas aunque no lo parezca y la vida no me da para más.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.34.42
  10. Uso power point para preparar todas mis presentaciones… pero sin obsesionarme. Cuando debo incrustar fórmulas, diagramas complicados, etc. me apoyo en otros programas que me ahorran tiempo en el diseño de la dispositiva. ¿Se imaginan poner todas las fórmulas del Ciclo de Krebs en una con el Power Point? No lo intenten… es horrible.
  11. Si estoy cómodo con una plantilla de dispositivas no la cambio en cada conferencia. Es absurdo. Perderé mucho tiempo y no me compensa. Uso la misma plantilla casi siempre cambiando solo las imágenes y el texto. Sí, soy un gandul.
  12. La dispositivas son gratis. Por eso prefiero hacer muchas dispositivas a meter varias ideas en una dispositiva. El lema es claro “una idea, una diapositiva”. Además suelo usar una sola imagen por diapositiva. Eso sí, la imagen que elijo debe tener gran calidad y, sobre todo, relación directa con lo que estoy diciendo en ese momento…que hay gente que a la más mínima te mete la famosa imagen de los gatitos de gran resolución aunque no tenga nada que ver con lo que estás diciendo.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.33.29
  13. Preparando una conferencia para un evento Ignite que se celebró en Valencia me dieron un consejo sobre el color del fondo y de la letra: fondo negro, letra blanca. Lo intento cumplir siempre…aunque sobre gustos, colores.
  14. El tipo de letra es, para muchos, muy importante. Yo no le doy tanta transcendencia. Las letras más recomendadas son Arial, Century, Times New Roman, Microsoft Sans Srif, Book Antiqua. Las menos Curlz MT, ITC, Bradley o Monotype Cursive. El tipo de letra más odiada es, como todos saben, Comic Sans…pero yo la uso de vez en cuando. “A mí me funciona”.
  15. Respecto a la cantidad de texto que se debe poner en cada diapositiva intento cumplir una máxima: “cuanto menos , mejor”. De hecho ya he dado varias conferencias donde no aparece ni una sola palabra. La gente no va a una charla a leer. Además, ¿qué pinto yo en el escenario si todo lo que voy a decir ya aparece en la dispositiva?
    Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.37.13
    Horrible
  16. Cuido muchísimo la ortografía. Es posible que una gran charla se vaya al garete porque tenga errores gramaticales. Si caigo en ese grave error llegará un momento de la conferencia en el que la gente estará más pendiente de esos fallos que de lo que estoy queriendo transmitir. Hace años tuve una falta en el título y el público muerto de risa me lo indicó…todo lo que vino después fue un desastre. 
  17. Preparo siempre tres dispositivas extra que coloco tras la dispositiva de cierre de la charla. Lo hago por si me he quedado corto en la presentación o para dar juego en el turno de preguntas. También es trampa…pero lo recomiendo.
  18. Siempre empleo transiciones normales entre diapositiva y dispositiva. No me gusta nada convertir el paso de una a otra en un espectáculo intergaláctico. Tampoco empleo programas como “Prezi”. Me estoy haciendo mayor.
  19. Jamás dependo de internet en mis conferencias. Un fallo en la conexión puede que te fastidie toda la presentación. Si voy a poner un vídeo lo descargo previamente. También intento que ese vídeo aparezca en el momento justo sin necesidad de tener que activarlo personalmente desde el teclado ni pedirle a nadie que lo haga. Si voy a estar tres minutos montando el numerito para lograr que se vea un vídeo de 15 segundos, mejor desisto de poner el vídeo.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.37.46
  20. El título depende más del público al que me voy a dirigir que del tema escogido…. y casi siempre lo decido una vez que he acabado de hacer las dispositivas. Les cito algunos de los últimos títulos de mis conferencias: “Murcia: un paseo por el arte y la ciencia”, “La ciencia del Gin Tonic”, “Marketing pseudocientífico”, “Consejos para preparar un Trabajo Fin de Grado” “Ciencia, divulgación y vida” y “Frodo y la banana de Elsa”. Las impartí en el Real Casino de Murcia, en una bar, en el colegio de Economistas, en la Universidad, en la Academia de Ciencias y en un evento friki. ¿Se imaginan qué título correspondió a cada cita?
  21. La duración de la conferencia la marcan los organizadores. No debo pasarme ni quedarme corto. Si ocurre lo segundo tiro de repertorio y se soluciona fácilmente pero si me paso significativamente del tiempo establecido es posible que trastoque la organización del evento. Por ejemplo, alargarse mucho reduce el tiempo destinado al turno de preguntas y el público puede sentirse molesto. Se lo dice alguien que pocas veces se ajusta al tiempo pactado.
  22. Guardo 4 copias de la presentación. Una en el ordenador, otra en un USB, la tercera en el disco duro extraíble y la cuarta en la nube. Si todas fallan olvídate de la conferencia y métete en la cama… no es tu día.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.37.58
  23. El que una conferencia sea larga o corta en duración no tiene porqué influir en el interés de la misma. Hay conferencias breves que se le pueden hacer muy largas al público y hay otras muy largas que se les pasan en un pis pas. Del ponente depende. 
  24. En una conferencia la espontaneidad es fundamental. Eso se nota y es parte del éxito de la misma. Sin embargo, hay conferencias que, aunque en el escenario le doy mi toque personal, redacto desde la primera frase hasta la última. Son aquellas que tienen un formato especial y donde no se puede divagar. Ejemplos son las conferencias “Ignite” (charlas de 5 minutos donde 20 dispositivas pasan cada 15 segundos de forma automática) en las que tienes que controlar perfectamente lo que dices en cada dispositiva o haces el mayor de los ridículos o las charlas “Naukas” (charlas de 10 minutos donde no puedes pasarte ni un segundo del tiempo establecido) donde si te pasas del tiempo te “echan a patadas” del escenario… y queda un poco feo correr por la tarima mientras acabas la charla mientras un tipo de 2 metros te persigue para que te calles.
  25. No tomo ningún tranquilizante para aplacar los nervios previos a la conferencia. Puede llegar a ser contraproducente y más si no estoy acostumbrado. Jamás lo hago. Hay mejores formas para calmarse. ¿La mejor?…ensayar. Dicen los sabios del fútbol que “se juega como se entrena”. Si entrenas mal, jugarás mal. Si entrenas bien, jugarás bien. Pues en las conferencias entrenar es ensayar. Las palabras, los gestos, el lenguaje corporal….todo se ensaya. Lo hago en el hotel, en mi casa o en mi despacho. Hay días que me he acostado muy tarde pero si la conferencia es a las 9.00 h. de la mañana me levanto a las 6.30 h. para ensayarla. Siempre.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.41.44
  26. Si quiero que una idea en particular quede en la mente del público o circule por redes sociales me aprendo una frase y la repito en la conferencia más de una vez…y más de dos. Puedo quedar como un pesado pero me compensa.
  27. Intento llegar con mucho tiempo de antelación al lugar de la charla. Hay que comprobar que todo funciona, pasar tiempo con los organizadores, saludar a los conocidos y tener tiempo para relajarte antes de empezar. Llegar tarde, ir acelerado y empezar con prisas en el primer paso para que todo salga mal.
  28. La elección de la ropa la considero importante. Siempre intento vestirme acorde con la situación. He dado charlas con traje y corbata, con chaqueta y camisa, con una camiseta friki , con bata o vestido de futbolista. Depende del público ante el que me encuentre y del escenario. Ojo, tampoco se trata de arriesgar. Ir con una camiseta de El Señor de los Anillos a la Academia de Ciencias no creo que sea buena idea.
  29. Cada vez que puedo empleo la técnica del “Storytelling”. Al público le enganchan las historias. Pero ojo, hay gente que no entiende el uso de metáforas para explicar ciencia… y si no me creen lean los comentarios al post de Frozen.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 22.31.20
  30. La cercanía con el público es crucial. Si hay una mesa situada entre mi posición y el público la quito siempre que sea posible. En caso de que no se pueda me pongo delante de la mesa…pero no se trata de jugarnos la vida al borde de la tarima ni de pasear durante una hora entre los asistentes.
  31. Es de buen nacido ser agradecido…así que siempre empiezo mi intervención agradeciendo al público por su asistencia, a la institución que me haya invitado y a la persona en concreto que se puso en contacto conmigo.
  32. Aunque lo haya hecho previamente el presentador siempre empiezo presentándome y contando al público a lo que me dedico (aportando algún dato que no haya dicho previamente el presentador). ¿Por qué? Porque es muy posible que, aunque hayan ido a escucharme, la gente no sepa quién soy. A lo mejor hacia calor en la calle y solo están delante de mí porque han preferido al aire acondicionado de la sala a sudar la gota gorda.
  33. En la presentación utilizo la opción “Vista del moderador”. Me permite saber la dispositiva que viene a continuación de la que estoy comentando. Eso favorece la transición de una a otra y ligar el último comentario de una dispositiva con el primero de la siguiente. Es trampa, lo sé.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.34.13
  34. La mejor forma de romper el hielo es contar una anécdota personal relacionada con la ciudad o el lugar donde estás dando la conferencia….en treinta segundos, no más.
  35. No me quedo fijo mientras hablo…pero tampoco se trata de hacer 20 kilómetros de un lado a otro del escenario. Intento moverme pero siempre con sentido, cosa que no siempre consigo. Recomiendo cursos de lenguaje corporal para dar conferencias.
  36. Creo fundamental decir el objetivo de la charla al comienzo de la misma…pero no creo que haya que mostrar un índice o algo parecido. Si la conferencia es larga siempre recuerdo ese objetivo en algún momento… por si estoy siendo un plasta y alguien se ha perdido.
  37. Suelo tener algo en las manos mientras hablo. Me da seguridad. Lo normal es que emplee el pasador de dispositivas pero si un día se me olvida o no funciona recurro a un botellín de agua o a lo que sea…pero, como se aprecia en la siguiente fotografía,  jamás tengo las dos manos libres.13512199_1163672443684130_2266205673096847251_n
  38. Aunque es complicado porque ya tengo una edad, intento corregir mis latiguillos. Cuando un orador empieza cada frase con el típico “Ehhhhh” o la acaba con “¿Está claro?” consigue que el público esté mas pendiente de esas cosas que del contenido de la conferencia. No les voy a descubrir los míos.
  39. Hago pausas durante la conferencia. Ayudan.
  40. La modulación de la voz siempre es importante. Ayuda a resaltar el mensaje que quiero transmitir en cada momento. Emplear un mismo tono puede dormir al espectador pero tampoco se trata de ir dando sustos a los asistentes.
  41. Siempre intento emocionar al público y transmitir mi pasión por la ciencia. Eso no significa hacer siempre que la gente se ría. Se puede emocionar a través del humor, del drama o de otras herramientas.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.39.48
  42. Uso siempre la ironíava en mi forma de ser y a estas alturas no voy a cambiar.
  43. Durante la conferencia suelo citar a otros científicos, divulgadores, etc. por dos motivos: dar a conocer la fuente de la que he obtenido un dato y difundir la labor de otros profesionales con nombres y apellidos. Es de justicia.
  44. Intento aportar datos que vayan en contra de las ideas preestablecidas en la opinión del público. Sin embargo, no me gusta sumarme a esa moda actual de llevar continuamente la contra a todo el mundo con tal de resaltar. Postureos, los justos.
  45. En todas las charlas hago preguntas al público para mantener su atención. Eso sí, debo tener una salida preparada por si lso espectadores pasan de mí y deciden no contestar.
  46. Bebo bastante agua durante la charla. Sufro como espectador cuando veo que a un ponente se le queda la garganta seca. Si es posible, mejor beber de un vaso que de la botella.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.39.34
  47. El final debe ser contundente. Primero recuerdo de nuevo el objetivo que planteé al comenzar la conferencia y el hilo conductor que he seguido para llegar a él. A continuación resumo el contenido científico de la conferencia. Finalmente recalco la moraleja que he pretendido transmitir con la conferencia. Si lo hago sin emocionar al público, la conferencia ha sido un fracaso.
  48. Debo dejar muy claro en mi última frase que la charla ha concluido. Solo de imaginar que he acabado, que nadie se ha dado cuenta y que pasados unos segundos no aplaude ni el gato…me echo a temblar. ¿Se imaginan tener que decir “que digo que ya he acabado”? Escalofríos.
  49. La última dispositiva de todas mis ponencias siempre tiene una imagen que despierte una sonrisa entre el público, unas palabras de agradecimiento y un dato de contacto por si alguien quiere ponerse en contacto conmigo. No hace falta darles el móvil personal.
  50. Jamás abro el turno de preguntas. Lo debe hacer el moderador. Imagínense que digo: “¿Alguien tiene alguna pregunta?”…y nadie dice nada. ¿Qué hago? ¿Mando al público yo a su casa?Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.39.09
  51. En el turno de preguntas las respuestas deben ser breves y las cuestiones también. De las primeras soy yo el responsable, de las segundas el moderador…pero si el moderador no cumple su misión yo intervengo y, por respeto a otras personas que quieren preguntar, corto a la persona del público que está haciendo una “pregunta ponencia”. Pero con educación, no es necesario echarlo de la sala.
  52. Intento responder contundentemente pero con sinceridad a las cuestiones que se me realizan, tanto si conozco la respuesta como si la desconozco. No pasa nada por decir “no sé la contestación a esa pregunta”…pero mejor si la acompaño con un “si me deja un correo de contacto me informaré y le enviaré la respuesta correcta”. Jamás me he olvidado de hacerlo cuando me he comprometido y si lo he hecho ha sido debido a mi memoria de pez.
  53. Si alguien del público se pone un poco “agresivo” (suele ocurrir en charlas sobre transgénicos o pseudociencias) me limito a contestar que mi postura está respaldada por la comunidad científica, indicándole mis fuentes bibliográficas. Si sigue con su actitud no intento convencerlo ni entrar en su juego. Una cosa es debatir y otra muy diferente buscar un imposible.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.38.17
  54. Salvo necesidad imperiosa jamás salgo corriendo tras dar una charla. Me quedo el tiempo que haga falta. Creo que es una falta de respeto a las personas que te hayan invitado, a la institución y al público que quiera comentarte algo. Sí, también lo hago por las cervezas.
  55. La conferencia no acaba cuando abandono el escenario. Luego siempre busco a alguien del público que sea de mi máxima confianza y le pido que me diga qué cosas no le han gustado de la charla y cuáles quitaría o modificaría. Las apunto. Es la única forma de mejorar. De hecho alguno de los consejos que he escrito en este post me los han dado estas personas. Eso sí, les advierto a mis amigos que no se vengan arriba en las críticas y las hagan con cariño….que trolls ya tengo muchos.
  56. Cuando llego a casa o al hotel vuelvo a abrir la presentación y corrijo aquellas cosas que me han comentado o las que yo he percibido durante la charla que tienen margen de mejora. Hay que corregir la presentación lo antes posible o se olvidan los fallos.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.40.15
  57. Veo mis conferencias cada vez que están colgadas en la red. Ayuda a mejorar. Te fijas en pequeñas cosas que se te habían pasado por alto en el escenario o que tus amigos no habían apreciado. Antes me daba mucha vergüenza verme en acción y no veía ni una sola de mis charlas ni intervenciones en TV….pero con la edad uno pierde la vergüenza.  
  58. ¿Algo más? Sí. Busco fotografías en las redes sociales de la conferencia y las descargo para tenerlas como recuerdo, para usarlas en futuras presentaciones o para emplearlas en dossiers profesionales. En mi caso de cada 20 fotos salgo bien en una…no se le pueden pedir peras al olmo.
  59. El penúltimo consejo que les doy es que no adopten ninguna de los anteriores recomendaciones si van en contra de su personalidad. Cuando uno se sube a un escenario debe ser fiel a su forma de ser. Repito: no postureen, se nota mucho.Captura de pantalla 2018-06-10 a las 20.40.25
  60. Y el último: el día que no disfrute encima de un escenario de forma tan apasionada como lo hago dejaré de dar conferencias. Aquí sí que me atrevo a pedirles que sigan este consejo. ¿Por qué? Porque si uno no se lo pasa bien todo esto carece de sentido. Ni yo disfrutaré, ni el público lo pasará bien, ni nadie aprenderá nada. Se baja la persiana y a otra cosa mariposa.

Y después de esos peculiares 60 consejos llega el momento de mi “petición desesperada”. Estimados lectores, ayúdenme a mejorar. Díganme en la sección de comentarios qué pautas o consejos les han parecido más útiles, con cuáles no están de acuerdo y, sobre todo, aporten otros nuevos. Seguro que hay muchos que se me han quedado en el tintero y que ustedes utilizan. Hagamos un post colaborativo. Lleguemos a los 80 o mejor…¡¡hagamos un libro entre todos!!

Jose

2425496

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *