2º informe Feronia: el dinero que le dieron, no ha llegado a su destino

Fuente: Umoya nº 85 – 4º Trimestre 2016/Comité de Madrid

SEGUNDO INFORME FERONIA: INSISTIMOS, EL DINERO QUE DIERON A FERONIA, NO HA LLEGADO A SU DESTINO.

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Muchos lectores recordarán el informe Feronia,   al que dedicamos
un amplio dossier en Umoya (nº 81), tras su presentación en junio
de 2015. En él se desvelaba cómo el dinero de ayuda proporcionado
por Instituciones Financieras para el Desarrollo (IFD) propiedad de
gobiernos europeos y del estadounidense, que estaba destinado a aliviar la pobreza, era desviado a cuentas privadas como la de Barnabé Kikaya Bin Karubi, Consejero principal del presidente de la RDC Joseph Kabila y ex embajador de la RDC en Reino Unido. Además desvelaba que la compañía, que ocupa con plantaciones de aceite de palma más de 100.000 hectáreas en la República Democrática del Congo, viola todos los códigos de buenas prácticas que las agencias de desarrollo imponen como requisitos para ofrecer sus fondos.

Pero parece que estas instituciones europeas tienen dificultad para verificar si las empresas a las que financian respetan los derechos
humanos y medioambientales de sus códigos dado que, un año después de la publicación del informe sobre Feronia, siguen financiando a esta compañía con sedes en paraísos fiscales, que
ofrece pérdidas en los balances que presenta al fisco, aunque cotiza en la bolsa de Toronto, Canadá. Como si todo esto fuera de lo más normal, en el último año nuevas instituciones alemanas, belgas y holandesas han prometido fondos adicionales de 49 millones de dólares a Feronia.
Estas instituciones gestionan el dinero público de sus países, entre ellos España, y han llegado a dominar la mayor parte de las actuaciones de los países enriquecidos destinadas al desarrollo de los países empobrecidos. Financian proyectos del sector privado alegando la liberal convicción de que la incidencia del sector privado
en la reducción de la pobreza -como en todo lo demás, según la ideología liberal- será más eficaz y más rápida. A día de hoy, estas
instituciones manejan más de 100.000 millones de dólares de dinero público de diversos países del norte, que canalizan hacia compañías privadas que operan en el sur, bajo el sello de “trabajar por el desarrollo”. Sin embargo, la realidad sobre el terreno difiere mucho de las políticas y declaraciones de intenciones.
En lo que parece un intento de investigar la actuación de Feronia en el Congo, la famosa colsultora británica Pricewaterhouse Coopers
auditó sus informes anuales desde 2011, pero, a la vista de cómo continúan estando las cosas, los resultados no debieron ofrecer el panorama verdadero de corrupción y abusos de los derechos humanos en el Congo. Hay que señalar que esta consultora, importante promotora ella misma de la “inversión” extranjera en agronegocios en toda África, tan perjudiciales para los pequeños agricultores y agricultoras africanos, recibió pagos de Feronia en su oficina de Kinshasa, según se ha podido saber por nuevos documentos a los que han tenido acceso los autores de este segundo informe.
En total, desde enero de 2013, Feronia ha recibido 118 millones de dólares en financiación de Europa y Estados Unidos a través de instituciones financiadoras de desarrollo las cuales, mediante la compra de acciones, poseen ahora el 75% de las acciones de la compañía, con lo cual, se convierten en responsables ellas mismas de las violaciones de derechos y de la corrupción que comete esta empresa en la RDC.
El mayor contribuyente es el grupo CDC propiedad del gobierno de Reino Unido, que posee el 45% de las acciones de la compañía.
El Fondo Africano para la Agricultura (FAA) -una compañía con sede en Mauricio que gestiona las inversiones de las IFD de Francia,
España y Estados Unidos, así como las de bancos multilaterales como el Banco Africano de Desarrollo- ha invertido 27,5 millones de
dólares también en Feronia desde 2012 y actualmente posee aproximadamente el 30% de la compañía.
Este nuevo informe Feronia, presentado a finales del pasado mes de octubre, ofreció nuevas pruebas de la trama de desfalco del dinero
público por parte de los gestores y directivos de la compañía. Allí se desveló por primera vez cómo esta empresa utiliza un complejo y
opaco mecanismo financiero para desviar los fondos a cuentas personales como las del Consejero principal del presidente Joseph Kabila, el ya citado anteriormente, Barnabé Kikaya Bin Karubi.
Las comunidades locales afectadas por las plantaciones de aceite de palma en la República Democrática del Congo no pueden creer que
después de haber demostrado que Feronia robaba su dinero y no cumplía con los requisitos de respeto de los derechos  medioambientales y humanos, las grandes instituciones de financiación del desarrollo europeas y estadounidense sigan financiadola. Los congoleños siguen sufriendo ocupación ilegal de  sus tierras con el consiguiente desplazamiento de sus hogares y el expolio de sus medios de vida; explotación laboral en condiciones
similares a la esclavitud; malas condiciones de vida; falta de infraestructuras y deterioro por abandono de las que hay; pobreza cada vez más acuciante; violencia por parte de la seguridad privada de la compañía y de la policía, a veces mortal; falta de sanidad, de “educación de vivienda” digna y, ahora, una enorme frustración por saber que aunque hayan logrado la ímproba proeza de hacer llegar sus denuncias a Europa, Estados Unidos y Canadá, desde los puestos de responsabilidad que tanto pregonan el respeto a los derechos humanos, no quieren ayudarlos.
Los líderes comunitarios de las áreas ocupadas por las plantaciones de Feronia se reunieron por primera vez en octubre de 2015, cinco meses después de la presentación del primer informe, en Kampala, Uganda. En su declaración final escribieron “El dinero que han dado a Feronia para el bienestar de las comunidades locales y sus trabajadores no ha llegado a su destino”, quien quiera escuchar, que
escuche.

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