El votante es la princesa a cortejar (todavía)

Fuente: El Diario/Rosa María Artal                                                                09/10/2018

Rosa María Artal

Periodista y escritora. En 2008 terminé una larga carrera en TVE. Como presentadora de informativos mis destinos han sido TVE Aragón -en donde comencé-, TD3 de la Primera en el 83, Informe Semanal y Telediario Internacional. En RNE dirigí el programa de las noches de los sábados Dos en la Madrugada. Y colaboré en el de Andrés Aberasturi, La leyenda continúa con El diario de una mujer alta. He publicado varios libros, de literatura y periodísticos. Destaco entre estos últimos, 11M-14M, onda expansiva y España, ombligo del mundo que salió en noviembre de 2008. En el último año promoví, coordiné y escribí un capítulo de Reacciona, el libro de no ficción español más vendido en 2011, y lo mismo con Actúa, su evolución, publicado el 12 de abril. Así mismo, escribí La energía liberada, con una amplia descripción de la crisis, sus causas y sus soluciones.

Si la histriónica sonrisa de Jair Bolsonaro hiela la sangre de cualquier demócrata, aún preocupa más el júbilo de los seguidores de este ultraderechista masivamente votado para ser el próximo presidente de Brasil.  Racista, homófobo, machista al punto de considerar a su única hija entre cuatro varones “una debilidad” de sus capacidades, le entregan sus destinos sus propias víctimas. Miles de mujeres salieron a la calle contra Bolsonaro pero otras muchas le aclaman. “Solo” uno de cada tres electores de Bolsonaro es mujer, nos dicen. O con más precisión: un tercio de los electores es mujer a pesar de que considere a algunas “tan feas que no merecen ser violadas”.

Defensor de la pena de muerte, de la muerte sin reglas porque el error de las dictaduras en torturar en lugar de asesinar, de los golpes de Estado. De destruir la democracia en la que no cree, en definitiva. Brasil es el ejemplo más claro de un pueblo que va a lar urnas para autodestruirse, como ya ocurriera con la Alemania de Hitler. En mayor número -un 46% de los votantes- que quienes auparon al nazismo en los años 30.

Los mercados aplauden el éxito de Bolsonaro, suben las bolsas y el apetito por sus bonos y ya se relamen por la anunciada venta de sus empresas públicas.  Una entidad bancaria española, Bankinter, se suma a la causa y  manda un mail a sus inversores en el que se felicita por la victoria de Jair Bolsonaro por ser “pro-business”.  En cómo lo haga, no entran, aclaran.

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¿Y cómo os las apañabais los periodistas sin gabinetes de prensa?

La pregunta nos hizo soltar un respingo a algunas periodistas del auditorio. Un veterano colega presenta una novela sobre un caso policial y una compañera, algo más joven, la formula, asombrada de que se pudiera trabajar en esto sin contar con la ayuda de las oficinas que dan las noticias mascadas y a su gusto. El aludido respondió que hablando con los jueces, abogados y fiscales, con la policía, los testigos. Algo más laborioso es ese procedimiento. Era José Yoldi, uno de los grandes especialistas en Tribunales desde El País, antes de que lo echaran en aquellos EREs tan selectivos.

En los lejanos tiempos de la conquista del salvaje Oeste informativo lo hacíamos así. Buscando y elaborando la propia noticia. No quiero ni pensar cómo lo lograrían los grandes pioneros y pioneras del Siglo XIX y XX. Lo complicado que debía ser aguardar la llegada de las diligencias con las notas de prensa, mientras se descifraban las señales de humo en la lontananza.

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Lo siento mucho, no lo volveré a hacer. O sí

Diez años después del estallido formal de la crisis financiera internacional nos encontramos con otra aún más preocupante, si cabía. El FMI confiesa –ellos dicen alerta – una deuda global récord, un 60% mayor que en 2007 en los movimientos previos que precedieron al derrumbe financiero. Son 182 billones de dólares, 156 veces el PIB español, y creciendo vigoroso al ritmo de 18 billones de dólares desde la primavera.

Una sociedad aturdida y crispada atiende los cantos de sirena de quienes causaron la crisis y borran su memoria, reforzados ahora por una deriva ultraderechista que recorta libertades y democracia como absurda panacea. Diez años después de la llamada crisis hay más desigualdad, más precariedad en los más débiles, y la sombra del fascismo empieza a nublar el cielo por su tamaño.

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La muerte y la tribu

Habría que repensar a Jorge Manrique cuando escribió sobre la muerte que allana a ricos y pobres. Era el Siglo XV y algunos matices han cambiado. No tantos quizás. Hoy y siempre, atesoramos además otro tipo de riquezas. Vengo observando desde hace tiempo el valor de apoyo de la tribu para vivir pero, compruebo, que para morir la tribu es esencial.

Fallece Pepe Cervera, científico y periodista divulgador, ser excepcional, y estalla en dolor una generación de periodistas que lo han cambiado todo. Lloran ellos y todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Y de asistir a aquel fenómeno de la propagación de Internet y de cómo despuntaban unos jóvenes profesionales con el periodismo en las venas, dispuestos a cabalgar hacia el horizonte tan palpable de la tecnología para la información. Porque la curiosidad y los ojos abiertos a los avances son un poderoso imán cuando no pesan las rémoras.

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La cacería

“El Gobierno, acorralado, propone ahora limitar la libertad de expresión”. El titular de ABC dejaba bien claro lo que está ocurriendo, aunque no fuera su intención confesarlo.  Es evidente que se ha decretado una cacería. La oposición política se basa en ideas, no en trampas. Y cuando preocupa la libertad de expresión no se ampara el encarcelamiento de quienes la ejercen porque molesta a sus ideas. La pieza a cobrar es el ejecutivo del PSOE, en efecto, y los integrantes de la partida distintas facciones del poder que no quiere ceder ni la mínima parte de la cuota que atesoran. Unos van a caballo, otros a pie, unos son ojeadores, otros cargan la escopeta… y disparan. Y hay hasta quien va para portar el almuerzo. Si toda cacería en busca de víctimas para abatir por la fuerza y por la trampa es deleznable, la de tumbar a la brava un gobierno legítimo –por más que les pese- es intolerable.

Vamos viendo los pasos en varios sentidos, los ministros en la diana y surgen multitud de matices. La Trama Villarejo  es un elemento crucial en la operación por el material del que dispone. La organización del comisario retirado ha dispuesto, según las pruebas recabadas por la investigación judicial, de medios que recuerdan a una policía política de un país autoritario. La STASI de la Alemania Oriental por ejemplo. Solo que de sus dosieres se aprovecharon muchos partidos y notables –empresas del IBEX citaba El País-. Como extorsión y, previo abultados pagos, con fines lucrativos para la empresa delictiva de Villarejo como la califica el auto.

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La vida pública envenenada

En España solo puede gobernar la derecha o inundan la vida pública de crispación.  La vieja máxima se está cumpliendo a rajatabla. Optimizando los nuevos recursos. Ahora ya no van solo a envenenar el estado de ánimo social sino a recobrar el poder a cualquier precio.

Desde el despliegue de Rajoy contra Zapatero algunos factores fundamentales han cambiado. El principal, no el único, es cómo ha quedado al desnudo el Régimen del 78. Con sus compromisos y dependencias. Con una monarquía tocada a pesar de las trabas al conocimiento que pone su inviolabilidad. Con su corrupción institucional. Con la universidad de los máster VIP. Con una justicia escandalosamente a la medida. Con la alarmante figura de las presuntas mafias instaladas recopilando dosieres para la extorsión selectiva.

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“Como si de un país bananero se tratara”

La frase dibuja el retrato de una España atrincherada en sus obsesiones. “Exigiendo como si de un país bananero se tratara” fue uno de los lamentos de jueces reunidos en un chat institucional tras la negativa del tribunal alemán de Schleswig Holstein a extraditar a Carles Puigdemont por rebelión. El estupor de una justicia tuerta por sus prejuicios ideológicos que se manifiesta sin cautela, seguros de sus criterios. Forman parte de esa España convencida de la supremacía de sus excepciones a las normas generales. Y que no deja ahí las pruebas de su existencia.

Apenas encajada la noticia de ese preocupante chat,  la Fiscalía del Supremo decide no investigar el Máster de Pablo Casado en la Rey Juan Carlos. Tres compañeras de máster con las mismas 18 convalidaciones y los mismos cuatro sobresalientes en las cuatro asignaturas restantes están imputadas, él no, dado que el aforamiento del que disfruta por ser diputado incluye asuntos privados. Tras la sorprendente disposición de la Fiscalía, la decisión última es del alto Tribunal. Cuatro de los cinco jueces a cargo del caso, recordemos, están nombrados  por el PP.

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Aznar, el PP del abismo al que no se puede volver

 Se diría que José María Aznar acudía al Congreso a darse un baño de vanidad que satisficiera su inmensa egolatría y a saldar cuentas ideológicas atravesadas en su garganta ahora que no dispone de una tribuna de esa repercusión.  Su superlativa grandeza le frunce el ceño cuando no se le venera. Aunque se comportaba como si no lo supiera, acudía, en realidad, a la Comisión que investiga la “presunta financiación ilegal del PP”, cuando la justicia ha acreditado en sentencia judicial que  existió una Caja B del PP durante décadas. Con dinero negro pagado por empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. Tan irrefutable que fue el detonante de la moción de censura que echó al PP del gobierno con el apoyo de fuerzas muy diversas.

Las primeras anotaciones en la contabilidad paralela del PP coinciden con el nombramiento de Aznar como presidente del partido en 1990. Una caja B de la que cobraron en opaco cargos del partido, lo que han confirmado algunos de sus receptores. La justicia no ha podido acreditar si las siglas J.M. asociadas al pago de sobresueldos se corresponden con el expresidente del Gobierno. Tampoco quién era M.Rajoy. Se juzgó una primera parte de la Gürtel. El juez que sacó adelante el proceso, José Ignacio de Prada, tiene problemas para regresar a España, porque lo impide el Poder Judicial, nombrado por los partidos, como recordaremos. Se niegan a que cesen sus “servicios especiales” en La Haya.  De Prada había denunciado ataques. 

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De cómo el ‘caso Casado’ se convirtió en el ‘caso Pedro Sánchez’

Abrió fuego Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos cambió la cuestión que tenía registrada en el Congreso para preguntar a Pedro Sánchez por su máster. Pese a las protestas por lo irregular del procedimiento, Ana Pastor, maestra de ceremonias de la Cámara Baja, la admitió. Por supuesto que las Cortes deben prever excepciones a sus normas cuando el asunto es de urgencia perentoria. Las “dudas razonables” que esgrimió Rivera, vistas en sus medios de cabecera desde hace 3 años como mínimo, no parece que entraran en esa categoría.

En el oportunismo, sí. Liquidado el caso Montón, Albert Rivera venía a salvar al soldado Pablo Casado, pendiente de que el Supremo decida sobre su imputación por su máster judicializado y plagado de sombras reales. La meteórica carrera universitaria del nuevo presidente del PP es digna de entrar en El libro Guinness de los récords. Por cierto, una medida imprescindible y urgente es acabar con los aforamientos, esa extendida anomalía en España. Porque hay justicia más fiable en cualquier juzgado que en el Tribunal Supremo que nombra el Poder Judicial, nombrado a su vez por los partidos políticos.

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La laxitud moral española

Vivimos en un país en el que la nieta de un dictador es duquesa de la Corte de Felipe VI y Grande de España y acaba de ser condenada por evadir impuestos. La Audiencia Nacional le obliga a pagar medio millón de euros por haber escamoteado a la Hacienda Pública 6,7 millones de euros, fruto de vender acciones inmobiliarias que le había donado su madre. Solo declaró 57.000 euros. Vivimos en un país así y, a partir de ahí, hemos de admitir que todo es posible.

Un cúmulo de noticias se agolpan y, al analizarlas, un hilo en común destaca sobre todos: una laxitud ética que se extiende por capas importantes de la sociedad. Fenómeno bastante extendido en el mundo, España la consagró como mérito al enorgullecerse de la “picaresca”. Ser tan “hábil” como para sacar provecho dañando a otra persona. O su variante genérica que consiste en obtener beneficio de los privilegios sin importar a costa de quién son. Siempre, siempre, hay alguien que sale perjudicado.

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